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Solo hace falta leer periódicos o seguir las noticias para saber que esta palabra está en auge: conciliación. Cuatro sílabas que para nada son pequeñas y que, por el contrario, están llenas de significado. Una palabra que debería ser bandera de todo aquel que quiera sentir que tiene una vida más allá de su trabajo, sin importar su género, edad o situación familiar.

Sin embargo, cuando hablamos de ella, pareciera que fuese una lucha única y exclusiva de las mujeres. Peor aún: de las madres. ¿Por qué una palabra que significa equilibrio y libertad solo se asocia un colectivo? ¿Por qué dejamos que algo que nos beneficiaría a todos sea una lucha de pocos?

La conciliación no va de que las madres tengan tiempo con sus hijos. ¡Claro que es una consecuencia! Pero va de que tú puedas decidir y disfrutar libremente de tu tiempo sin sentirte culpable o en deuda con algo o con alguien, menos aún con un trabajo o con jefe.

La conciliación va de que si tienes mascotas puedas pasar tiempo acariciándolas sin noción de la hora, logres hacer el deporte que siempre soñaste sin la sensación de llegar tarde, cocines pensando en los ingredientes y no en lo que dejaste pendiente en el ordenador… y todo esto, sin importar si eres una persona soltera, que solo se deba su tiempo a sí misma o una figura cabeza de familia, cuyas responsabilidades van más allá de las propias.

La conciliación se trata de que si todos tenemos esa misma posibilidad, las empresas ya no se preocupen por “cuál perfil es más propenso a tomarse una baja” o que la cuota económica que tiene que poner un emprendimiento, sea igual para todos sus empleados, así que esto no discrimina por encima del talento o las capacidades.

La conciliación va de que todos nos sumemos a la causa y que seamos activos defensores de ella, que asumamos nuestro compromiso en el proceso y la divulguemos activamente. Porque esto no va de madres ni de padres. Va de adultos que quieren volver a vivir, sin sentir que la vida se les pasa frente a un ordenador de 9 a 18h.

¿Lo has pensado? ¿Te has hecho la pregunta? Sencillamente se sincero y pregúntate, ¿qué harías con tu tiempo si fueras el dueño de cada segundo? Ya sabes que para lograr solo necesitar una cosa: Do it clear!