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El NOPET syndrome (NO Personal Time), el no tengo tiempo, el querer exprimir las 24 horas del día al máximo y ante la pregunta: ¿Tienes tiempo…? La respuesta: no, no, no tengo tiempo. ¿Pero a quién le acabas de decir ‘no tengo tiempo’?

Hemos dedicado esta sección Do it clear a compartir ideas de la gestión de nuestro tiempo, a cómo ser más eficientes, qué visión tenemos del tiempo… pero esta vez dedicamos estas líneas a lo que dejamos olvidado por falta de ese tiempo.

Qué colocamos como prioritario en nuestra lista de tareas de un día y qué o a quién dejamos fuera de ese cuadro de ocupaciones que nos hemos propuesto hacer. Nosotros vamos a enfocarnos más en esa persona que quizá hemos podido dejar de prestarle esa atención que puede nos estaba reclamando a voces y que no hemos sido capaces de ver.

“Después de la alegría viene la soledad”, escribió el poeta Mario Benedetti. La alegría de trabajar, de cumplir con objetivos, de querer más palmaditas en la espalda que significan que prosperamos laboralmente, de llenar ese hueco que tenemos vacío para sentirnos llenos, de… Existe una tendencia y/o concepción de llenar nuestro tiempo, potenciado por la tecnología que nos rodea y por la visión que se tiene actualmente de una persona exitosa.

Desde Brandsummit y con la ayuda de nuestra psicóloga especialista en marketing, Natalia Perea, hemos desarrollado una clasificación de cuatro perfiles que pueden existir ante el miedo a no hacer nada:

  • El que se paraliza: el que no hace nada.
  • El acumulador: el que se empieza a llenar de tareas basura para colmar su espacio.
  • El escapista: el que se busca actividades de mucha exigencia, pero que igual no son de disfrute, sino de obligación confundiendo lo urgente con lo necesario.
  • El mantenido: el que espera que otro le ponga tareas.

Y pertenezcamos a alguno de estos perfiles, puede que llegue la soledad y no nos referimos solo a la nuestra, sino la que recibe la persona/s que nos acompañan en nuestra vida. No tenemos tiempo para preguntarle qué tal le ha ido el día a nuestra pareja; no tenemos tiempo para echar unas carreras por el pasillo de casa con nuestro perro, cuya cola se mueve a toda velocidad haciéndonos ver su felicidad por nuestra vuelta a casa; no tenemos tiempo para hacer una llamada a nuestros abuelos, simplemente para saludarlos… No, eso no estaba en nuestra lista, porque no tenemos tiempo, entonces ¿eso no es importante para nosotros?

Porque lo que quizá está sucediendo es que no queremos reconocer que lo que estamos dejando ver con nuestra agenda llena es que no tenemos tiempo para los nuestros.

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